Artrosis

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La artrosis no está considerada una enfermedad grave como tal, pero sí afecta notoriamente la calidad de vida de un paciente

La artrosis forma parte de las enfermedades reumáticas, las cuales son numerosas y variadas. Tienen en común el hecho de que afectan alguna parte del aparato locomotor. Sin embargo, pueden ser muy diferentes en sus causas, evolución y tratamiento.

La artrosis es la más frecuente de todas las enfermedades reumáticas. Se caracteriza por una pérdida progresiva del cartílago de las articulaciones, debido al desgaste. Este, a su vez, se produce por la edad principalmente, aunque también pueden influir otros factores. Esta enfermedad es bastante frecuente en personas mayores de 50 años. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 28% de los adultos mayores de 60 años tiene artrosis.

Se estima que para el año 2020 esta enfermedad va a ser la cuarta causa de discapacidad en el mundo.

Causas de la artrosis

La artrosis tiene lugar cuando se desgasta y se degenera el cartílago de una articulación. Dicho cartílago pierde elasticidad y consistencia. Poco a poco va perdiendo su grosor hasta que prácticamente desaparece. Cuando esto ocurre, los extremos de los huesos quedan sin protección y tienen roces entre sí.

La artrosis se manifiesta principalmente en rodillas y otras zonas.

Los huesos afectados reaccionan a este efecto. Su respuesta es hacerse más densos y entonces aparecen unos quistes dentro de ese hueso. También se forman unos picos de hueso en el borde de la articulación. Esto deforma los huesos.

Algunos de los factores que precipitan la aparición de la artrosis son:

  • Edad. Se incrementa en forma exponencial después de los 50 años.
  • Sexo. Las más afectadas son las mujeres de 50 a 55 años.
  • Herencia.
  • Exceso de actividad física.
  • Menopausia.
  • Obesidad.
  • Fracturas y lesiones.

La artrosis es una enfermedad crónica, o sea que dura toda la vida. Ocasiona un fuerte dolor, pero con el tratamiento adecuado es posible controlarlo. Por otra parte, es necesario destacar que la artrosis no necesariamente da origen a discapacidades o invalidez en quienes la padecen.

Síntomas de la artrosis

La artrosis es una enfermedad que se desarrolla lentamente. Los síntomas pasan desapercibidos en un comienzo y van volviéndose más intensos con el paso del tiempo. En general, hay cinco señales que sugieren la presencia de artrosis:

  • Dolor en las articulaciones. Ese es el principal síntoma. Se siente un dolor intenso en la articulaciones, generalmente en rodillas, manos o caderas.
  • Rigidez. La persona siente falta de flexibilidad, sobre todo al levantarse de la cama o después de haber permanecido sentada por mucho tiempo.
  • Hinchazón y/o entumecimiento. Se aprecia a simple vista una inflamación en una o varias articulaciones, que puede conducir al entumecimiento.
  • Crujido. El paciente experimenta una sensación de “roce” o un crujido cuando realiza un movimiento que involucre la articulación afectada.
  • Molestias en rodillas, pies, manos y caderas.

Aunque el dolor es el principal síntoma de artrosis, también hay casos en los que este no se presenta. Así mismo, en esta enfermedad se alternan los periodos de dolor con otros en donde este no se manifiesta.

Un terapeuta es indispensable para el tratamiento de la artrosis.

Tipos de artrosis y diagnóstico

La artrosis se manifiesta principalmente en cuatro zonas del cuerpo: rodilla, manos, cadera y columna. La de rodilla es la más frecuente y puede ser primaria o secundaria. La primera corresponde a la forma típica de la enfermedad, mientras que la secundaria obedece a una lesión.

La artrosis de manos casi siempre se origina en una articulación y luego se extiende a las demás. Suele causar deformaciones y la funcionalidad puede verse afectada. La artrosis de cadera genera un dolor que se localiza en la zona interna del muslo o en la zona de la ingle. Por su parte, la artrosis de columna habitualmente se manifiesta en el área lumbar o cervical.

El diagnóstico, por lo general, se realiza tras una entrevista clínica. Normalmente esto se complementa con radiografías, TC y/o resonancia magnética. Así mismo, puede indicarse una ecografía de alta resolución para evaluar el nivel de evolución de la artrosis.

Pronóstico

La enfermedad como tal no se considera grave, pero sí podría afectar significativamente la calidad de vida del paciente. Sin embargo, el pronóstico depende de cada caso particular. Básicamente se deriva de la articulación que esté comprometida y del ritmo de evolución del problema.

El diagnóstico temprano y las medidas de prevención pueden modificar positivamente el pronóstico. Con un tratamiento adecuado, se logra que la artrosis avance más lentamente y con menor severidad.

El tratamiento casi siempre es farmacológico y orientado a conseguir un estilo de vida más saludable. En algunos casos las medidas normales fracasan y eventualmente aparece la necesidad de practicar una cirugía. Generalmente, con la cirugía se mejoran los síntomas y se preserva la movilidad.

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