Expulsar venezolanos y devolverlos al país es condenarlos a muerte

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Expulsar venezolanos y devolverlos al país es condenarlos a muerte

De acuerdo con informaciones suministradas en el vecino país, 183 venezolanos han sido devueltos al país desde el jueves de la semana pasada cuando fue anunciada la creación del Grupo Especial Migratorio

Venezolanos en masa siguen acercándose a la frontera con Colombia para cruzar los puentes internacionales y pasar al territorio neogranadino con el propósito de conseguir seguridad alimentaria en ese país o seguir a terceras naciones a causa de la crisis venezolana.

Desde la semana pasada, sin embargo,  el gobierno de Juan Manuel Santos ha ejecutado medidas para controlar el paso y permanencia de venezolanos en ese país. De acuerdo con informaciones suministradas en el vecino país, 183 venezolanos han sido devueltos al país desde el jueves de la semana pasada cuando fue anunciada la creación del Grupo Especial Migratorio.

“Expulsar a esa gente de bajos recursos, que viven con precariedades en Venezuela, es condenarlos a muerte. Ellos se van buscando pan, abrigo y refugio. La gente se está yendo para allá no porque quiera, sino porque quieren vivir y comer”, dijo José Rozo, expresidente de Fedecamaras-Táchira, miembro actual del directorio y coordinador de la ONG Por el bien de todos, quien señaló que el gobierno de Santos debería diseñar políticas para formalizar a quienes están desarrollando actividades informales en la calle.

“El Premio Nobel de la Paz debe reflexionar: expulsar a esos venezolanos pobres es condenarlos a la muerte”, reiteró Rozo. Señaló que el éxodo venezolano lleva tres momentos migratorios importantes.

“Un primero éxodo fue el de la pequeña y mediana industria que se fue a Colombia y fue recibida a manos llenas por el vecino país que recibió 10.000 millones de dólares de inversiones de venezolanos. En el segundo éxodo,  fueron la clase media, preparada: profesores, ingenieros, médicos, con títulos, fueron recibidos con beneplácito. Ahora el tercer oleaje es de la pobreza, hombres y mujeres que están llegando a Cúcuta con una mano adelante y otra atrás porque no tienen cómo costear su permanencia y deben dormir en las calles y eso ‘le huele a feo’ al premio Nobel de la Paz”, dijo Rozo.

Cuestionó también el maltrato que estarían recibiendo los venezolanos que pasan a Cúcuta a retirar el dinero que sus familiares, desde otros países, les envían para sobrevivir.

“Ahora que tenemos un vecinos que se ha beneficiado toda la vida de la bonanza petrolera, son los primeros en salir a hacer redadas para sacar a los venezolanos que están en Cúcuta y generan medidas como el alcalde de Cúcuta, César Rojas, con la emisión de un decreto que prohíbe que se le de comida a los venezolanos que andan por las calles. Es algo inconcebible”, señaló.

Agregó que los venezolanos están entre políticas hambreadoras nacionales y acciones segregacionistas del gobierno colombiano.

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