Trendy Es: EL PAÍS DE LOS CRITICONES

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EL PAÍS DE LOS CRITICONES

 

Por: Caterina Valentino

Entonces el que grita más. El que dice más groserías. El que todo lo critica.  El que nombra a la madre, del que sea, más veces, ese es el más popular. El que manda.

Siempre suelo ser positiva y respetuosa en mis columnas. Me encantaría escribir esto de otro lugar, que no fuera el que habito. Me gustaría decir que se trata de otro país; pero, muy a mi pesar, se trata de la tierra en la que nací, que dicho sea de paso, no era así.

Veía estos días con estupor, cómo despedían a un muerto.  Unas adolescentes, habían decidido dar el último adiós,  bailando sobre el ataúd del fallecido reggaetón, una especie de “perreo” como le llaman ahora. Y eso era motivo de alegría. Así había que hacer la despedida.

Veía en unas fotografías a una niña de unos 5 años vestida de mujer, boca pintada y demás, besando a un niño, vestido como un caballero, apoyados sobre unas rejas, él contra ella,  en esas poses bien populares, por decir lo menos y no eran besos de quinceañeros.

Los índices elevados de embarazaos precoces. La criminalidad. La crueldad. La falta de tacto a la hora de hablar. La cantidad estruendosa de groserías que hay que usar para que podamos calar… “¿Qué vaina es esta?”.

¿De qué se trata todo esto? No es lo idóneo. No es lo que profesan las sociedades de primer mundo. Aquellos que soñamos un país desarrollado no podemos quedarnos con estos rasgos negativos que nos avergüenzan como sociedad. No es esto lo que somos.

Entonces todo es negativo, sucio. Todo, absolutamente todo, hay que criticarlo. Si Venezuela juega bien, si juega mal, si el que nos representa en el exterior se luce o por el contario no hace su mejor papel. Señores SOMOS TODOS VENEZOLANOS. Y antes de criticar hay que valorar el esfuerzo del que lucha y pelea dignamente. En un país,  que por demás,  le ha perdido el valor al mérito.

Toca, replantear los valores en esta sociedad. Toca decirle a los más necesitados que la mejor forma para llegar es trabajando, con decencia, con los mejores modales posibles procurando una vida mejor, porque todos, todos queremos estar mejor. Todos queremos ser mejores.

Toca generar aspiraciones. Toca inspirar. Ese es el trabajo que tenemos los que de alguna forma a través de nuestras profesiones y oficios llegamos a la gente. Toca decir que no son necesarias tantas groserías. Tanta vulgaridad. Tanta agresividad. No. No es más fuerte el más malandro. No. Porque resulta que el malandro no podrá competir con la inteligencia ni con la formación del que seguramente ocupará cargos importantes en sociedades de primer mundo.

Toca decir, estudia y prepárate. No es ser prepago la mejor profesión. Lo que fácil viene, fácil se va. Prostituirse no será jamás la mejor alternativa. Toca motivar para que nuestros relevos, nuestras hermosas generaciones, porque en esencia lo son, decidan crecer y prosperar. Nos toca ese trabajo como sociedad. Comencemos por nosotros, aportemos nuestro grano de arena, en vez de sentarnos en la puerta y comenzar a criticar a todo aquel que tenga a bien por allí pasar.

Volvamos a la amabilidad, aquella que siempre fue el sello de mi Venezuela, aquella que se me quedó atrás.

 

Caraota Digital

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