Precio de la carne en Venezuela es el más bajo de América Latina

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Medido en dólares, el precio promedio de la carne en la región es alrededor de 6,80 dólares el kilo, seis veces más caro que el costo en Venezuela, donde se ubica en 1,13 dólares al cambio de la tasa paralela vigente el último viernes de septiembre.

La culpa no es de la vaca ni de los ganaderos. Eso es lo que piensan los productores agropecuarios respecto a la abrupta caída de la ingesta de carne bovina, al asegurar que todo radica en la drástica caída del poder de compra de los venezolanos, situación que impide beneficiarse de que en el país este alimento tiene el precio más bajo de toda América Latina.

“Aunque tenemos el precio más bajo de toda la región medido en dólares, la gente no puede comprar carne porque el dinero no le alcanza. El sueldo del venezolano se ha deteriorado tanto que no tiene capacidad para adquirir éste y otros productos que necesita”, dice Armando Chacín, presidente de la Federación de Ganaderos del Sur del Lago (Fegalago).

En efecto, al medir el precio de la carne en divisa estadounidense se tiene que el precio es relativamente bajo. Si bien no deja de aumentar semana a semana, el precio promedio del kilo de carne oscila alrededor de los 33.000 bolívares(aunque en algunos comercios ya se consigue en Bs. 40.000), monto que se traduce en cerca de 1,13 dólares tomando como referencia la tasa de 29.146 bolívares por dólar en la que cerró el viernes pasado en el mercado paralelo, verdadero marcador de la economía nacional.

“Las ventas se reducen cada día porque a la gente no le alcanza el sueldo”, insiste Chacín, quien recuerda que el sueldo integral del venezolano (salario básico más cestaticket) apenas supera los 11 dólares de acuerdo a la tasa cambiaria vigente hasta hace tres días.

Las cifras le dan razón a Chacín, pues aunque resulte impagable para la mayoría de los consumidores, en Venezuela se vende la carne más barata de toda la región.

Según datos recientes, en Argentina el precio de la carne promedia 8,20 dólares el kilo, mientras que en Uruguay es de unos 7,80 dólares y en Paraguay 5,20 dólares.

En Chile, el país con mayor precio, el kilo de carne de primera cuesta alrededor de 9 dólares, en México $6,60 dólares, en Brasil $7,50, mientras que en Bolivia el kilo de pulpa de res ronda los 5,50 dólares y en Colombia 5,20 dólares.

Una media del precio en estas naciones apunta a que el precio de la carne en la región oscila alrededor de 6,60 dólares, seis veces más cara que en Venezuela.

Esto ha llevado que los indicadores de ingesta de carne vacuna en el país hayan descendido a niveles observados en la década de los años 70, como lo demuestran las estadísticas que maneja Rodrigo Agudo, experto en gerencia y planificación alimentaria, según las cuales el consumo caerá este año a unos 8 kilos por persona.

“Es estrepitosa la caída en los últimos cuatro años. Apenas en 2013 el consumo por habitante era de 23 kilos y quizás un poco más”, dice Agudo, quien añade ya para el 2016 la ingesta terminó en unos 10,5 kilos por habitante, un descenso cercano a 30% frente a los datos del año precedente.

Esto significa que en apenas cuatro años el consumo de carne vacuna se redujo 70%; descenso que podría incluso ser mayor si se toman en cuenta cifras de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), según las cuales en el primer semestre de 2017 la ingesta cerró en 4,7 kilos por persona, una contracción de 41% frente a los datos del mismo período de 2016 cuando el consumo per cápita fue de 7,5 kilos.

“Quizás de un año para otro no se aprecia tanto la caída, pero si se ve el histórico se tiene una reducción muy grande que va en detrimento de la salud de la población”, añade Agudo.

Si bien es cierto que el gobierno de Hugo Chávez propició que la gente comiera más carne, la administración de Nicolás Maduro echó al traste todos los esfuerzos.

Según su data, en 1999 -primer año del gobierno de Chávez-, cada venezolano consumía al año unos 14 kilos de carne de res, lo que significa que en comparación con aquel entonces la ingesta ha caído más de 21%, cifra que de acuerdo a las proyecciones descenderá al cierre de este año a 42%.

En carne de pollo y cerdo la situación es igual de dramática. Según los balances de Agudo, mientras en 2015 cada venezolano consumía al año 47 kilos de pollo y 11 kilos de cerdo, un año después la cifra cayó a 16 y 4 kilos, respectivamente, una reducción de 66% en pollo y de 63,6% en cerdo.

Para este año se prevé que la ingesta apenas alcance a 12 kilos en pollo y 1,5 kilos en cerdo, lo que representará una merma de casi 75% en cuanto al ave y de 86% en cohino.

No es problema de precios, es asunto de que el poder adquisitivo se vino al piso y cada vez menos gente puede pagar el precio de la proteína, cuya producción también se ve afectada por la inflación”, concluye el experto.

 

 

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