¿Realmente el uranio provoca cáncer?

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¿Realmente el uranio provoca cáncer?
¿Realmente el uranio provoca cáncer?

Los estudios epidemiológicos realizados no encuentran evidencias científicas de que haya una relación entre la exposición a altos niveles de uranio y un mayor riesgo de cáncer.

El caso de la fábrica de uranio de Andújar (FUA), cerrada hace 36 años, en el que un gran parte de sus trabajadores han fallecido por enfermedades relacionadas con el cáncer, ha vuelto a despertar el interés sobre la relación entre algunas sustancias presentes en el medioambiente y un mayor riesgo de desarrollar cáncer. «La exposición a determinadas sustancias ambientales como el humo del tabaco, la contaminación, la radiación o los rayos ultravioletas del sol son carcinogénos conocidos, de los que se dispone suficiente evidencia para afirmar que pueden dañar el ADN e inducir tumores», explica a ABC la oncóloga Aitana Calvo Ferrándiz, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid. Calvo Ferrándiz señala que «la exposición a estos factores no implica necesariamente que produzcan cáncer ya que depende de la cantidad y duración de la exposición, junto con determinados factores genéticos inherentes al individuo».

Explica este experta que los carcinógenos ambientales fundamentales son los «aceites minerales -subproductos líquidos de la destilación del petróleo para producir gasolina y otros productos de petróleo derivados del petróleo crudo-, los ácidos aristolóquicos, las aflatoxinas, el alquitrán de hulla, el arsénico, el asbesto (amianto), el benceno y la bencidina, el berilio, el 1,3-butadieno, el cadmio, el cloruro vinílico, los compuestos de cromo hexavalente, los compuestos de níquel, las emisiones de los hornos de coque, las emisiones en el interior de las viviendas por la combustión de carbón, la erionita, la exposición al humo del tabaco, el formaldehido, el hollín, el óxido de etileno, el polvo de madera, el radón, la sílice cristalina de tamaño respirable, el torio y los vapores de ácido inorgánico que contienen ácido sulfúrico».

El radón es un gas radioactivo que se genera en la descomposición natural del uranio, el torio y el radio del suelo y los minerales

Y en el caso del uranio. ¿Existen estudios cientifícos que avalen esa relación? «La radiación ionizante, que posee cierta longitud de onda, tiene suficiente energía para dañar el ADN y producir cáncer en determinadas circunstancias -añade Calvo Ferrándiz-. Este tipo de radiación incluye la radiación ionizante, como la luz ultravioleta procedente del sol, el radón, los rayos X y otras formas de radiación de alta energía. El radón es un gas radioactivo que se genera en la descomposición natural del uranio, el torio y el radio del suelo y los minerales. El radón se disuelve en el agua y puede liberarse al aire, aunque normalmente en el exterior existe a concentraciones muy bajas. Sin embargo, puede acumulares en sitios sin adecuada ventilación como por ejemplo algunas minas subterráneas. El radón pueden introducirse en las casas por el suelo, las paredes o los cimientos, y también liberarse de algunos materiales de construcción. La evidencia fundamental de la asociación entre radón y cáncer de pulmón proviene de estudios realizados en trabajadores de la minería. También existe evidencia de estudios realizados en roedores».

Aunque las sentencias en el caso de la fábrica de Uranio de Andújar no han establecido relación caus-efecto, la oncóloga afirma que «la relación entre la exposición al radón y el cáncer de pulmón es lineal; es decir, cuanto mayor sea la exposición a radón (ya sea la exposición laboral o en la vivienda), mayor riesgo de cáncer de pulmón, ya que no se conoce un umbral por debajo del cual no exista ningún riesgo. La probabilidad de que el radón provoque cáncer de pulmón es mayor en fumadores, el riesgo asociado al radón es 25 veces mayor en fumadores que en no fumadores». En este sentido recuerda que «no hay que olvidar que la principal causa de cáncer de pulmón, y de otros tipos de tumores,, continúa siendo el tabaco». Y añade, «la evidencia sobre la asociación del radón y la leucemia en adultos y niños no es concluyente».

No existe suficiente evidencia para afirmar que la radiación no ionizante como la luz visible y la procedente de teléfonos móviles o campos electromagnéticos, dañe el ADN y se relacione con la aparición de tumores, ya que es radiación de baja energía

Y los campos electromagnéticos. ¿Influyen en el riesgo de cáncer? «La radiación de alta energía, como la radiación ionizante, incluyendo radiación UV, radón, rayox X etc., posee suficiente energía para producir daños en el ADN», señala Aitana Calvo Ferrándiz. Sin embargo, continúa, «no existe suficiente evidencia para afirmar que la radiación no ionizante como la luz visible y la procedente de teléfonos móviles o campos electromagnéticos, dañe el ADN y se relacione con la aparición de tumores, ya que es radiación de baja energía».

¿Y en el caso del mercurio? Explica la oncóloga de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) que el mercurio es un elemento altamente tóxico que existe de forma natural y es además un contaminante ambiental. «Sus efectos tóxicos son bien conocidos y dependen de la forma química -la más tóxica es el metilmercurio- y la vía de exposición. Puede afectar al sistema inmune, el aparato digestivo, el riñón, los sistemas enzimáticos, el sistema nervioso y puede ser genotóxico. Es particularmente tóxico en embriones en desarrollo, de 5 a 10 veces más sensibles que los adultos». Sin embargo, concluye, «no hay evidencia adecuada en humanos para confirmar la carcinogenicidad del mercurio o los compuestos del mercurio; y tan solo hay evidencia limitada de la carcinogenicidad del cloruro de mercurio en animales experimentales y suficiente evidencia en animales de experimentación de la carcinogenicidad del metilmercurio».

 

ABC

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