Antes llevaba por nombre ‘Pornostagram’, y se hacía pasar como la plataforma con algunas características de la red social de fotografías, pero con unas características más ‘atractivas’.

A diferencias de otras plataformas, esta no cuenta con una aplicación. Los usuarios tienen que entrar a un sitio web, registrarse y empezar a disfrutar de las fotografías que suben: se comparten imágenes de besos, desnudos parciales y completos, pero está prohibido subir imágenes de pornografía infantil, describe Excelsior, de México.

Otra particularidad del ‘Instagram del porno’ es que los usuarios pueden compartir retos y ganar monedas para redimir, tiempo después, para ver contenido que requiere un pago. Incluso, se pueden cambiar por dinero real.