Diego Scharifker: Tenía miedo de ser atrapado y torturado

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Diego Scharifker: Tenía miedo de ser atrapado y torturado

El abogado y Concejal del Municipio Chacao Diego Scharfken detalló que nunca olvidará los gritos de la madre de Juan Pablo Pernalete cuando le dijeron que su hijo había sido asesinado.

Efraín Ortega, de 42 años, fue detenido durante las protestas de 2014 en Venezuela. El hombre fue golpeado y su cuerpo fue cubierto con cinta adhesiva y periódicos para evitar que los golpes le dejaran marcas. Ortega fue liberado tres años después, luego de su audiencia preliminar fuera diferida 20 veces.

La historia del hombre que estudió administración e informática está incluida en el informe de la Organización de las Naciones Unidas (OEA) que realizaron expertos internacionales para afirmar que el gobierno venezolano había incurrido en crímenes de lesa humanidad, según explicó Diego Scharifker, abogado y Concejal del Municipio Chacao en The Washington Post.

Manuel Ventura Robles, ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y miembro del equipo que realizó la investigación, aseguró que “nunca he sido tan afectado moralmente como lo por los casos de tortura que encontramos”.

El abogado indicó que la OEA concluyó que “hay pruebas más que suficientes para suponer que se han cometido crímenes de lesa humanidad en Venezuela. La violación, la muerte, el asesinato, la detención ilegal y otros crímenes muestran la represión sistemática de un régimen que tiene como objetivo difundir miedo en la población civil”.

Scharifker comentó que dirigió protestas en el municipio Chahcao y expresó que temía ser atrapado y torturado por los miembros de seguridad que lo perseguían a él y a los demás manifestantes por las calles.

El Concejal expresó que nunca olvidará los gritos de la madre de Juan Pablo Pernalete después que le informaron sobre el asesinato del joven. Aseguró que las enfermeras y los doctores que atendieron a Juan Pablo lloraron y que los compañeros de protestas gritaron enojados insultos al gobierno.

Leer más en The Washington Post.

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