El drama del transporte público en Carabobo afecta a los más desposeídos

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Dos horas es el promedio de espera de cualquier persona que intente utilizar el servicio de transporte público en la ciudad. El problema no sólo se circunscribe a los municipios que conforman la Gran Valencia, sino también a los del área de influencia. Afecta a los más desposeídos económicamente. El drama del transporte para los carabobeños comienza a las cuatro de la madrugada, cuando inician las jornadas las distintas líneas. Solo pueden llegar a tiempo a su destino y viajar sentado, quien tenga fijada su residencia cerca de los terminales de pasajeros de las líneas. El resto está de suerte si logra subirse a una unidad luego de esperar una hora. En el caso de Valencia, para colmo los usuarios se ven obligados a pagar hasta dos y tres pasajes, porque los conductores siguen aplicando lo de las rutas cortas que no están autorizadas por ningún ente municipal. EN CAMIONES PARA CARLOS ARVELO Por ser la capital, en Valencia trabaja la mayoría de los habitantes del municipio Carlos Arvelo, quienes han visto afectados su calidad de vida en los últimos meses. De acuerdo a datos aportados por Alexis Lara, miembro del sindicato de transporte de ese municipio, la ruta de Boquerón tenía 70 autobuses. De ellos sólo quedaron 30, pero 15 están parados en estos momentos por falta de repuestos, cauchos y otros insumos. Una parada en horario no considerado hora pico. (Foto Andrés Galindo) Cada autobús tiene capacidad para viajar 50 personas sentadas, pero por lo general transporta 90. Por eso se ven a diario a los pasajeros guindando en las puertas. Del terminal en Boquerón anteriormente salían las unidades cada siete minutos, ahora el período se extendió a 15. Para paliar la situación se permite la utilización de camiones de estaca y de barandas, porque así se puede transportar mayor número de personas. Pasajeros guindados de las puertas de los autobuses, (Foto Andrés Galindo) Según Lara, sólo cinco camiones están prestando el servicio, pero se les exige a los conductores que realicen el recorrido a poca velocidad, para garantizar la seguridad a los usuarios. En la intersección de las avenidas Lara con Branger comienzan a realizar su ruta los autobuses de Boquerón, pero llegan siempre llenas porque muchos usuarios toman las unidades antes que haga el retorno, para asegurar un puesto. Cada vez que llega un autobús los pasajeros salen corriendo para intentar montarse, pero pocos lo logran hacer. “Dios estoy cansada de tanto correr”, comentó una señora con un niño acuestas, luego de tratar de subirse en vano a tres autobuses. Las mujeres con niños y las personas de la tercera edad resultan ser las más afectadas con la falta de transporte, porque están limitados de poder subirse a un camión de barandas o una camioneta pick-up. Un trabajador de la cooperativa La Moderna, que viaja para Los Guayos, señaló que la asociación tenía 70 unidades, ahora solo le quedan cuatro autobuses y ocho minibuses. Las mujeres con niños y las personas de la tercera edad resultan ser las más afectadas. (Foto Andrés Galindo) GUACARA El diputado a la Asamblea Nacional, William Gil, denunció que al final de la tarde es común ver en el municipio Guacara y otras localidades vecinas a camionetas pickup, camiones de estaca y hsta cavas transportando pasajeros. El parlamentario apuntó que miles de ciudadanos arriesgan sus vidas a diario para poder llegar a su destino, ya que estas unidades no son aptas para movilizar pasajeros en forma masiva. Mientras tanto no hay ninguna autoridad municipal que atienda este grave problema. Muchos están limitados de poder subirse a un camión de barandas o una camioneta pick-up. (Foto Andrés Galindo) Gil añadió que, en el caso de Guacara, la alcaldía dirige su atención a temas de embellecimiento y ornato en algunas zonas y desatiende los verdaderos problemas que aquejan a los guacareños. “No se puede permitir que la gente ponga en peligro su vida por la falta de transporte y todo se enfoque en hacer politiquería y proselitismo rojo”. Expresó que para atacar el problema del transporte es necesario gestionar con los diversos órganos del poder púbico, líneas de transporte y sector privado soluciones factibles que permitan reactivar la flota de unidades colectivas. Hizo un llamado a las autoridades y al gremio del transporte para que se aboquen a atender esta situación que está afectando a miles de ciudadanos y se puedan tomar las medidas necesarios a fin de evitar alguna tragedia que pueda generarse en estas unidades.

El drama del transporte para los carabobeños comienza a las cuatro de la madrugada, cuando inician las jornadas las distintas líneas.

Dos horas es el promedio de espera de cualquier persona que intente utilizar el servicio de transporte público en la ciudad. El problema no sólo se circunscribe a los municipios que conforman la Gran Valencia, sino también a los del área de influencia. Afecta a los más desposeídos económicamente.

El drama del transporte para los carabobeños comienza a las cuatro de la madrugada, cuando inician las jornadas las distintas líneas. Solo pueden llegar a tiempo a su destino y viajar sentado, quien tenga fijada su residencia cerca de los terminales de pasajeros de las líneas. El resto está de suerte si logra subirse a una unidad luego de esperar una hora.

En el caso de Valencia, para colmo los usuarios se ven obligados a pagar hasta dos y tres pasajes, porque los conductores siguen aplicando lo de las rutas cortas que no están autorizadas por ningún ente municipal.

EN CAMIONES PARA CARLOS ARVELO

Por ser la capital, en Valencia trabaja la mayoría de los habitantes del municipio Carlos Arvelo, quienes han visto afectados su calidad de vida en los últimos meses.

De acuerdo a datos aportados por Alexis Lara, miembro del sindicato de transporte de ese municipio, la ruta de Boquerón tenía 70 autobuses. De ellos sólo quedaron 30, pero 15 están parados en estos momentos por falta de repuestos, cauchos y otros insumos.

Una parada en horario no considerado hora pico. (Foto Andrés Galindo)

Cada autobús tiene capacidad para viajar 50 personas sentadas, pero por lo general transporta 90. Por eso se ven a diario a los pasajeros guindando en las puertas. Del terminal en Boquerón anteriormente salían las unidades cada siete minutos, ahora el período se extendió a 15.

Para paliar la situación se permite la utilización de camiones de estaca y de barandas, porque así se puede transportar mayor número de personas.

Pasajeros guindados de las puertas de los autobuses, (Foto Andrés Galindo)

Según Lara, sólo cinco camiones están prestando el servicio, pero se les exige a los conductores que realicen el recorrido a poca velocidad, para garantizar la seguridad a los usuarios.

En la intersección de las avenidas Lara con Branger comienzan a realizar su ruta los autobuses de Boquerón, pero llegan siempre llenas porque muchos usuarios toman las unidades antes que haga el retorno, para asegurar un puesto.

Cada vez que llega un autobús los pasajeros salen corriendo para intentar montarse, pero pocos lo logran hacer.

“Dios estoy cansada de tanto correr”, comentó una señora con un niño acuestas, luego de tratar de subirse en vano a tres autobuses.

Las mujeres con niños y las personas de la tercera edad resultan ser las más afectadas con la falta de transporte, porque están limitados de poder subirse a un camión de barandas o una camioneta pick-up.

Un trabajador de la cooperativa La Moderna, que viaja para Los Guayos, señaló que la asociación tenía 70 unidades, ahora solo le quedan cuatro autobuses y ocho minibuses.

Las mujeres con niños y las personas de la tercera edad resultan ser las más afectadas. (Foto Andrés Galindo)

GUACARA

El diputado a la Asamblea Nacional, William Gil, denunció que al final de la tarde es común ver en el municipio Guacara y otras localidades vecinas a camionetas pickup, camiones de estaca y hsta cavas transportando pasajeros.

El parlamentario apuntó que miles de ciudadanos arriesgan sus vidas a diario para poder llegar a su destino, ya que estas unidades no son aptas para movilizar pasajeros en forma masiva.

Mientras tanto no hay ninguna autoridad municipal que atienda este grave problema.

Muchos están limitados de poder subirse a un camión de barandas o una camioneta pick-up. (Foto Andrés Galindo)

Gil añadió que, en el caso de Guacara, la alcaldía dirige su atención a temas de embellecimiento y ornato en algunas zonas y desatiende los verdaderos problemas que aquejan a los guacareños.

“No se puede permitir que la gente ponga en peligro su vida por la falta de transporte y todo se enfoque en hacer politiquería y proselitismo rojo”.

Expresó que para atacar el problema del transporte es necesario gestionar con los diversos órganos del poder púbico, líneas de transporte y sector privado soluciones factibles que permitan reactivar la flota de unidades colectivas.

Hizo un llamado a las autoridades y al gremio del transporte para que se aboquen a atender esta situación que está afectando a miles de ciudadanos y se puedan tomar las medidas necesarios a fin de evitar alguna tragedia que pueda generarse en estas unidades.

 

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