Juan Guaidó eleva la apuesta y vuelve a poner a Nicolás Maduro en un duro dilema

Tras un apagón masivo que a la hora de redacción de esta nota todavía no ha sido resuelto, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, intentó capitalizar el descontento de la población por la falla de la energía eléctrica. Del mitin de Guaidó en la Avenida Victoria el sábado y sus palabras en la rueda de prensa ofrecida este domingo en los jardines del Palacio Federal Legislativo, se desprenden dos puntos clave. El primero, el insistente llamado -cada día más directo- a los cuadros medios de la Fuerza Armada. Y el segundo, que Guaidó le ha elevado la apuesta a Nicolás Maduro en el terreno de la calle, convocando a la denominada “Toma de Caracas”, que todavía no tiene fecha y que en la práctica, será el tercer round entre la civilización y la barbarie. Maduro puede aceptar el reto y pelear reprimiendo, o no pagar los costos y seguir jugando al desgaste de la oposición.

El primer round de Juan Guaidó contra Nicolás Maduro luego de juramentado como presidente interino el 23 de enero pasado en una multitudinaria manifestación al Este de Caracas, fue un mes después, el 23 de febrero con la entrada de la ayuda humanitaria. Ayuda que finalmente no ingresó al país y que se convirtió en una apuesta fallida, pues Maduro utilizó, como era previsible, grupos armados irregulares para sabotear la actividad que de haber resultado exitosa, habría sido una derrota para el régimen. De allí que Maduro haya aceptado medirse en este terreno con Guaidó, luchando hasta las últimas consecuencias. La disyuntiva para el régimen fue relativamente sencilla de resolver: reprimir e impedir la entrada de la ayuda, o no reprimir y mostrar síntomas severos de debilidad.

El segundo round se lo ganó Guaidó a Maduro. La disyuntiva en esta ocasión en la que Guaidó puso a Maduro fue la de hacerlo preso y pagar los costos, o dejarlo libre y comprar tiempo. Tal como advertimos en nuestra columna pasada, Maduro prefirió comprar tiempo y jugar al desgaste de Guaidó. El presidente interino, en su mitin de este sábado, confirmó lo que ya nosotros habíamos anticipado. Que Maduro juega al desgaste y a la división. Ya no es una hipótesis sino una decisión tomada. Maduro no es el mismo que venció en 2014, 2017 y 2018.

Ahora viene un tercer round. Juan Guaidó pide paciencia. Llama otra vez a los cuadros medios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a ponerse del lado de la Constitución. Y le eleva la apuesta a Maduro en el terreno de la calle. Lo pone en una disyuntiva tan compleja como la segunda. Reprimir o no reprimir. Y si se va a reprimir ¿cuál será la magnitud de la represión?

Guaidó ha pedido a sus partidarios una “Toma de Caracas”, sin fecha anunciada. Va a girar el país, dice. Y traerá gente. Así como los manifestantes, indignados, burlaron el cordón policial de la PNB en la avenida Victoria el sábado, Guaidó dice que es momento de “conquistar espacios”. Se refiere, por supuesto, al centro y el oeste de Caracas, sectores en los que la oposición es amplia mayoría según las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, pero que han sido vetados por la dictadura con el uso de la violencia.

¿Aceptará Maduro el reto y peleará como lo hizo el 23 de febrero, o seguirá jugando al desgaste de Guaidó y de la calle, a riesgo de que se le termine de llenar el cuarto de agua y se desmorone la dictadura?

El Cooperante

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