La carrera o la patria

La carrera o la patria de Lidis Mendez.

Quienes vimos la estampida de los condecorados el 4 de agosto, entendemos perfectamente el motivo por el cual se ordena a los militares alejarse de familiares opositores para no perder la carrera; supongo que en caso de “nuevos magnicidios” no les darán armamento para que corran más rápido.

Ahondando con seriedad el tema, no es sorpresa ver que la pulsión autoritaria de quien detenta el poder en nuestro país manifieste en voz propia suprimir la afinidad consanguínea del yo individual dentro del estamento militar, ya que aislando al individuo de su grupo familiar se le disminuye lo suficiente como para adherirlo a un propósito inconstitucional: la lealtad al dictador por encima de la lealtad a la nación.

La dependencia de las Fuerzas Armadas ante las prebendas que ofrece este gobierno ilegítimo hace resaltar la inferioridad psíquica del carácter de la mayoría de sus miembros, salvo de aquellos que hoy sufren condena, persecución, aislamiento o han fallecido en el intento de restablecer el Estado de Derecho. Hoy se entiende tardíamente que la crisis agónica de Venezuela es producto del control multinacional sobre las Fuerzas Armadas, el cual nadie se atreve a denunciar.

¿Es necesario amenazar a los militares para salvar su carrera cuando ya no tienen patria que defender?

El carácter colectivo de los hoy adeptos al socialismo del siglo XXI está mutando frente a nuestras narices: de participantes sumisos en la primera fase, pasaron a ser masoquistas en el segundo quinquenio y en el tercero manifiestan públicamente su carácter sádico, tal como se observa en las declaraciones de algunas figuras representativas del chavismo con respecto a las torturas del diputado Juan Requesens, o como en los casos en los que se dictan condenas por traición a la patria, cuando esta solo la representa un carnet.

Agotada la simbiosis del “diálogo”, el autoritarismo pasa a la fase de la destructividad en la que solo necesita propaganda para eliminar fácilmente al blanco de interés o compensar a los chivos expiatorios facilitándoles la salida del país.

El punto es que a los cientos de víctimas fatales que hay en Venezuela por la lucha en pro de la democracia y la libertad no se les advirtió si preferían la carrera o la patria. Hombres, mujeres, adolescentes y hasta niños escogieron la patria. Qué vil egoísmo “socialista” el de aquellos miserables que escogen una “carrera” remunerada con alimentos importados y dinero virtual.

 

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