La elección de los alcaldes

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la elección de alcalde de César Pérez Vivas

La elección de los alcaldes de César Pérez Vivas

ción en los procesos electorales ha demostrado suficientemente su ineficacia para corregir el fraude y el ventajismo de la dictadura. Ha puesto en evidencia, por el contrario, los perversos efectos que genera, al dejar sin ningún tipo de defensa institucional a los sectores disidentes de la nomenclatura oficial.

Así quedó evidenciado con el ausentismo decretado en las elecciones parlamentarias del año 2005.

El tema es igualmente grave y complejo, cuando se trata del gobierno de nuestras ciudades. A pesar del asfixiante centralismo establecido por el militarismo gobernante, sigue teniendo un impacto muy grande en las comunidades la acción u omisión generada desde el poder local.

La cultura autoritaria se ha convertido en el modelo a seguir en toda la estructura del aparato revolucionario. Competir para ver cuál alcalde, gobernador o funcionario de cualquier nivel o rama del poder público es más autoritario se ha tornado en el desafío de quienes se sienten ungidos por la aureola de la mal llamada revolución bolivariana.

En el caso de gobernadores y alcaldes lo efectos negativos, disolventes que generan llevan a los pueblos a buscar su salida para aliviarse de estos Atilas modernos.

Hay municipios de Venezuela donde los alcaldes “revolucionarios” representan todo el poder del Estado. Imbuidos estos personajes del espíritu militarista y arbitrario reinante dedican su mayor esfuerzo al hostigamiento de quienes se les oponen, generando políticas de ocupación de propiedades privadas, de intervención de instituciones, limitación al comercio, agricultura e industria que terminan produciendo un conjunto de dramáticos daños. Sin contar escandalosos casos de impunes violaciones de los derechos humanos de diversos sectores sociales.

Estos personajes gobiernan en sus localidades a jueces y fiscales, controlan los organismos nacionales existentes en sus jurisdicciones, llegando a producir una influencia especial.

Ante cuadros como el descrito, y siendo la población totalmente contraria a esa cultura, no se puede condenar a esas comunidades a tener que soportar este tipo de personajes. Si bien es cierto que la dramática crisis económica y el fuerte centralismo no les permiten adelantar proyectos y programas de bien, también es cierto que un gobernante local de talante democrático se convierte en un defensor de los derechos humanos y ciudadanos de toda una comunidad. Una autoridad dique contra el autoritarismo reinante.

Es ese el más importante sentido que tiene este proceso electoral local para las fuerzas democráticas.

Se trata de un esfuerzo y de una instancia para defender a la población. Se trata de una institución para impedir muchos abusos.

En esa dirección es que debemos entender la elección de este domingo 10 de diciembre y, en consecuencia, acudir a votar para elegir alcaldes comprometidos con el cambio político y con la democracia.

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