Más de 3.400 presos permanecen hacinados en calabozos de la FANB

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Más de 3.400 presos permanecen hacinados en calabozos de la FANB
Más de 3.400 presos permanecen hacinados en calabozos de la FANB

La ONG Una Ventana a la Libertad aseguró que los reclusos no reciben atención médica y que a muchos de ellos se les deteriora su estado de salud

Más de 3.400 personas están recluidas en centros de reclusión de la FANB del país, en los cuales existe hacinamiento y tratos crueles, aseguró en un informe la ONG Una Ventana a la Libertad.

Uno de esos centros donde se sufren torturas es el de la sede de la DGCIM. Una vez que un detenido entra al sótano 2 de esa Dirección, le dicen estas palabras: “Bienvenido al infierno; aquí no leerás ni la Biblia. Aquí la ley es letra muerta”. En ese sótano, en el sector D, hay una celda denominada el cuarto de los locos, debido a que tiene paredes acolchadas con dimensiones de 2 x 2 metros. Ese espacio, indicaron, es utilizado para los períodos de inducción en los que se aplica aislamiento, que puede durar desde dos semanas hasta un mes. Javier Ignacio Mayorca, periodista especializado en sucesos y expositor del texto, precisó que este procedimiento forma parte de la tortura psicológica que ejercen.

En el informe se asegura que durante las primeras 48 horas de detención es muy probable que apliquen la tortura física, entre ellas están la exposición al polvo de bomba lacrimógena, golpes de puño, y con las palmas abiertas azotan en la cabeza y los costados, intercalados con lapsos de aislamiento y encierro; palizas, capuchas rociadas de insecticida e inserción de tachuelas o chinches en la parte inferior de las uñas de las manos.

Otros centros

En Ramo Verde, al igual que en la DGCIM, los maltratos son una constante. En el texto se señala que la jerarquía militar imparte castigos desde el aislamiento hasta privaciones de alimentos o líquidos, lo que ocasiona pérdida de peso en los presos. Aseguran que dan golpizas en habitaciones u otras áreas, e imposibilitan defecar en los baños, robo de pertenencias realizadas por un recluso o durante presuntas requisas ejecutadas, sin ninguna supervisión, por los líderes de los presos. Este último ultraje se hace bajo una modalidad de delatores existentes en Ramo Verde. Explicaron que ese sistema se realiza por la carencia de personal de vigilancia. Seleccionan al preso con más tiempo en el centro de detención, el que tenga más asimiladas las normas del lugar le piden que informe a las autoridades castrenses, a cambio de favores y beneficios, acerca de cualquier disidencia o comentario.

El Centro para Procesados Militares de Oriente, conocido como La Pica, en Monagas, posee una celda oscura, en la sección A, de cuatro metros cuadrados donde se ejecutan castigos de aislamiento hasta por 15 días. Señalaron que en ocasiones encierran a 4 personas en el mismo calabozo, en el que carecen de espacio suficiente para moverse e incluso para dormir.

Mayorca, ante esta situación, manifestó: “Es cuestión de tiempo que en esos centros de detenciones militares se instaure la figura del pranato. En todos ellos mezclan a civiles con castrenses”.

EL NACIONAL

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