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“¡Nos vamos a entregar! ¡No sigan disparando! “: Reconstruyendo las últimas horas de Óscar Pérez

13 mayo, 2018
“¡Nos vamos a entregar! ¡No sigan disparando! “: Reconstruyendo las últimas horas de Óscar Pérez

El 15 de enero de 2018, entre las 4:00 y las 4:30 UTC-4, aproximadamente 500 efectivos de la ley, militares y policías acordonaron y se acercaron a una casa situada en las colinas de El Junquito, una parroquia en el oeste de Caracas. Su blanco era Óscar Alberto Pérez, el líder del Movimiento Equilibrio Nacional (MEN), un grupo rebelde que había estallado como foco de atención nacional apenas seis meses atrás. Exactamente diez horas después, los cuerpos de Pérez y otras seis personas presentes en la casa con él ingresaron a la morgue Bello Monte en Caracas.

Informe escrito por Giancarlo Fiorella y Aliaume Leroy /  Bellingcat

¿Exactamente cómo es que se desarrolló esta operación, nombre clave: Operación Gedeón? ¿Quiénes fueron los actores involucrados en la operación? ¿Cuáles fueron las circunstancias que llevaron a la muerte de Pérez, la de sus seis compañeros y de los dos oficiales de seguridad del Estado? ¿Fueron ejecutados Pérez y los miembros de su movimiento que se escondían en la casa de seguridad? Estos son los interrogantes que Bellingcat y Forensic Architecture han buscado responder identificando, recopilando, analizando, y geolocalizando el contenido visual de fuente abierta capturado ese día. Más de 60 piezas de evidencia—vídeos, fotografías, archivos de sonido y tuits—han sido localizadas en una plataforma espacio-temporal de El Junquito, construida por Forensic Architecture. Este modelo no solo sirve para aumentar nuestro entendimiento de lo que pasó en El Junquito el 15 de enero, si no que también para que cualquier persona la use para llevar a cabo su propia investigación del evento.

Basándose en la evidencia obtenida de la información recopilada, Bellingcat y Forensic Architecture realizaron los siguientes hallazgos:

La evidencia proveniente de la información de fuente abierta sugiere que Pérez y todos los miembros de su grupo fueron asesinados entre las 11:15 UTC-4 y 12:00 UTC.
Según certificados oficiales de defunción accesibles en plataformas de redes sociales o retransmitidos por periodistas venezolanos, Pérez y sus compañeros fueron asesinados por heridas consistentes con disparos en la cabeza, con la excepción de uno quien murió por herida de bala en el cuello. Además, Pérez declaró repetidamente en sus videos que quería rendirse ante las autoridades, sus lesiones y las de sus compañeros sugieren que es probable que hayan sido víctimas de asesinatos extrajudiciales.

Comunicaciones filtradas de los equipos de seguridad de ese mismo día también sugieren que las autoridades escucharon las llamadas a entregarse que Pérez hizo. Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) tienen reputación de participar en ejecuciones extrajudiciales y torturas. Entre mayo y junio de 2017, los agentes de FAES mataron a 124 personas durante operativos contra presuntas bandas delictivas en sectores populares de Venezuela. El FAES formó un importante contingente de los 500 agentes de seguridad involucrados en el allanamiento del escondite de Pérez.

Aunque tanto los rebeldes como las fuerzas de seguridad se enfrentaron durante el ataque, es imposible saber qué lado inició el tiroteo. Por un lado, en los videos grabados durante el tiroteo dentro de su escondite, Pérez confesaba que quería rendirse ante las autoridades. Por otro lado, el gobierno venezolano afirma que el personal de seguridad abrió fuego en represalia por los disparos de Pérez y sus rebeldes.

Las fuerzas de seguridad tenían, en el mejor de los casos, un control precario sobre la operación ya de por sí desorganizada. Los videos grabados por los servicios de seguridad durante el ataque muestran a los oficiales descargando sus armas salvajemente en dirección al escondite y riéndose de emoción ante la exhibición de potencia de fuego. Las comunicaciones entre las fuerzas de seguridad que fueron interceptadas también revelan una imagen caótica, ya que los oficiales gritaban repetidamente en sus radios el cese de fuego o para que movieran los vehículos que bloqueaban el paso de otros contingentes, a menudo sin éxito. También sabemos gracias a estas comunicaciones que una de las granadas propulsadas por lanzacohetes (RPG) disparadas por los equipos de seguridad no le dio al blanco, y casi impacta contra otro grupo de oficiales.

Al menos un miembro de un grupo armado civil progubernamental (colectivo armado) participó en el ataque: Heiker (o Heyker) Leobaldo Vásquez Ferrera del colectivo armado Tres Raíces proveniente del barrio 23 de Enero de Caracas. La muerte de Vásquez en el ataque fue confirmada por altos funcionarios del partido gobernante venezolano, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que incluye a Freddy Bernal, Ministro del Poder Popular de la Agricultura Urbana y Periurbana (MPPAUP) y Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV. Sin embargo, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz (MPPRIJP) no incluyó a Vásquez como una de las víctimas en el enfrentamiento. Toda la evidencia compilada sugiere que Heiker Vásquez se desempeñó como miembro de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) bajo el nombre de Andriun Domingo Ugarte Ferrera, fallecido identificado por el MPPRIJP.

El gobierno venezolano y sus funcionarios han actuado como si su objetivo hubiera sido eliminar cualquier rastro de lo que sucedió ese día. La casa donde se escondían Pérez y otros seis rebeldes cuando fueron atacados, fue arrasada. Personal de seguridad del gobierno evitaron que civiles, periodistas y familiares estuvieran presentes en los entierros. Funcionarios mantienen que Pérez no quería rendirse, aunque la evidencia sugiere lo contrario. El gobierno ha construido un narrativo simplificado sobre Pérez y sus compañeros: Eran terroristas que renunciaron a sus derechos cuando atacaron al Gobierno. Para el gobierno venezolano, el caso está cerrado.

Las siguientes secciones, junto con el modelo 3D construido por Forensic Architecture, proveen la versión más completa hasta la fecha, de los sucesos de la Operación Gedeón. En cuanto lo permita la evidencia, las siguientes secciones detallan—minuto a minuto—las circunstancias que sacudieron el barrio Araguaney de El Junquito el 15 de enero de 2018.

Lo que demuestra esta evidencia es que las fuerzas de seguridad estatales venezolanas desplegaron un impresionante arsenal de armamento militar para poner fin a la rebelión de Pérez y, en este proceso, casi derrumbaron la casa en la cual se refugiaban él y sus acompañantes. La evidencia sugiere que Pérez y sus acompañantes son posibles víctimas de asesinatos extrajudiciales a manos de las fuerzas de seguridad del Estado venezolano, y que los acontecimientos ocurridos en las semanas posteriores a la Operación Gedeón estaban orientados a arrojar confusión sobre este hecho.

Todavía existen puntos ciegos. Aunque la evidencia recopilada y analizada demuestra que es probable que Pérez y sus compañeros hayan sido ejecutados, la falta de evidencia convincente prohíbe formular declaraciones definitivas.

Por este motivo, Bellingcat y Forensic Architecture unen fuerzas con tres organizaciones de medios venezolanos—El Pitazo, Armando.Info y Efecto Cocuyo—para pedir más evidencia. The New York Times Opinion tambien esta presentando nuestra llamada en una pieza escrita por Aliaume Leroy y Giancarlo Fiorella.

Si tiene alguna información que pueda ayudarnos a construir una imagen más completa de lo que pasó con Óscar Pérez y sus compañeros en El Junquito el 15 de enero, por favor contacte [email protected] o +447835333851 por WhatsApp o Signal.

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