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Pompeo y Lavrov evidenciaron diferencias sobre Venezuela en Finlandia

6 mayo, 2019
Pompeo y Lavrov evidenciaron diferencias sobre Venezuela en Finlandia (1)

El secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo aseguró que Nicolás Maduro ya no tiene la capacidad para gobernar y definió su posición como endeble

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, y Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, evidenciaron este lunes en Finlandia sus diferencias sobre la crisis política de Venezuela, con el único punto en común de que, al menos de momento, ninguno de los dos es partidario de una intervención militar en el país.

Pompeo y Lavrov mantuvieron en Rovaniemi, capital de Laponia, la primera reunión cara a cara desde la cumbre EE UU-Rusia de Helsinki de julio pasado, la primera y única que han celebrado hasta la fecha los presidentes de ambos países, Donald Trump y Vladímir Putin.

Al término del encuentro, celebrado en el marco de una reunión ministerial del Consejo Ártico, Lavrov reiteró a la prensa que Rusia se opone totalmente a una intervención militar en Venezuela apoyada por Estados Unidos y advirtió de que una operación de esa índole sería «catastrófica e injustificada».

«Estamos categóricamente en contra de una intervención militar. El uso de la fuerza solo puede ser autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU o utilizada en respuesta a una agresión contra un Estado soberano. En Venezuela no se observa nada parecido a esto», afirmó Lavrov.

Después de la reunión, que Lavrov calificó de «buena y constructiva», el jefe de la diplomacia rusa señaló que no ha encontrado ningún país, incluido Estados Unidos, que realmente esté a favor de resolver la crisis venezolana mediante una intervención armada.

«Partiendo de mis contactos con mis colegas estadounidenses y otros, europeos, latinoamericanos, no veo partidarios de una solución militar imprudente. Espero que todos compartamos esta visión», dijo. 

Lavrov expresó su esperanza en que esa comprensión se lleve a la práctica y «no se buscará una solución militar porque resultaría catastrófica».

En su opinión, el encuentro con Pompeo ha supuesto «un paso adelante» respecto a la conversación telefónica que mantuvieron dos días atrás Putin y Trump, quienes acordaron reunirse de nuevo cuando tengan la posibilidad.

Menos conciliador se había mostrado previamente el secretario de Estado norteamericano ante la prensa que lo acompañaba en el vuelo a Finlandia, cuando aseguró que Nicolás Maduro todavía manda en el país, pero ya no tiene la capacidad para gobernar.

«Maduro debe ver que esto se está desmoronando. Como ya dije antes, él todavía manda, pero de ninguna manera puede gobernar», declaró Pompeo a los periodistas, según la web del Departamento de Estado.

Pompeo definió la posición de Maduro como «endeble», pese a haber logrado el respaldo mayoritario del Ejército en el reciente levantamiento impulsado por Juan Guaidó, presidente interino de la República. 

«Esta semana, aunque Maduro logró mantener el control del Ejército en algunos aspectos, hubo muchos militares que se fueron, incluido un oficial de inteligencia de alto rango estrechamente conectado a él y con su predecesor Hugo Chávez», aseveró Pompeo.

Venezuela es uno de los puntos de fricción más calientes entre Estados Unidos y Rusia, pues Washington lidera el respaldo internacional a Guaidó, quien juró como presidente encargado de Venezuela en enero pasado, mientras que Moscú es un firme aliado de Maduro.

Ambos se acusan mutuamente de injerencia en la política venezolana para situar al país bajo su esfera de influencia.

A finales de marzo, Rusia envió a Venezuela dos aviones con un centenar de militares comandados por el mayor general Vasili Tonkoshkurov, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra ruso.

Lavrov afirma que la presencia en Venezuela de esas fuerzas rusas obedece simplemente a labores de mantenimiento de los equipos técnico-militares que Moscú entregó al país, en virtud de un acuerdo de cooperación firmado en 2001 con Chávez.

No obstante, Washington calificó el despliegue ruso de «amenaza directa» dirigida a apoyar el régimen de Maduro y defender los intereses de Moscú en Venezuela, nación con la que mantiene importantes vínculos comerciales y financieros.

Estados Unidos ha advertido en varias ocasiones de que no descarta ningún medio, incluida una intervención militar, para expulsar del poder a Maduro y restaurar la democracia en Venezuela. 

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