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Theresa May, más sola que nunca por culpa del Brexit

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La decisión de Theresa May de buscar un consenso con el líder de la oposición laborista en un intento de desbloquear el Brexit provocó un alud de violentas críticas dentro de su propio Partido Conservador, que ponen de manifiesto su creciente aislamiento.

May escribió el miércoles a los diputados conservadores para explicarles que el rechazo de algunos de entre ellos y de su aliados norirlandés, el DUP, de votar a favor del acuerdo de divorcio que concluyó con Bruselas no le dejó otra opción, cuando se acerca la nueva fecha límite del Brexit, el 12 de abril.

Negociar con el Partido Laborista es “el único modo de ofrecer el Brexit ordenado que habíamos prometido”, defendió, renunciando a la posibilidad de una salida brutal de la Unión Europea, que durante mucho tiempo blandió como amenaza.

Pero esta mano tendida en el último minuto al líder laborista Jeremy Corbyn suscitó el furor de la rama eurofóba de su partido, que teme que el Brexit se le escape. Calificado de “marxista peligroso”, el opositor quiere mantener unos lazos estrechos con la UE mediante el establecimiento de una unión aduanera.

El exlíder de los Tories Iain Duncan Smith acusó a May de “traición”, afirmando que tenía “miedo por el Brexit, que ahora no tendrá nunca lugar”. “Jeremy Corbyn no es nuestro amigo”, dijo otro diputado conservador, Mark Francois.

La prensa conservadora tampoco se quedó corta. El tabloide The Sun calificó el jueves a la dirigente británica de “traidora”, aunque el Daily Mail y el Times se mostraban más comprensivos al señalar en sus editoriales que en este punto ya no le queda otra opción.

May prometió dimitir si se adoptaba su acuerdo de divorcio pero ahora el Times afirma que algunos de los diputados de su mayoría contemplan hacer una huelga de votaciones para doblegarla y empujarla a renunciar de todos modos.

“Es como un preso en el corredor de la muerte, al que le suspende la pena durante dos semanas. La verdad es que ya no tiene el control sobre nada”, dijo uno de ellos.

– “Entrenador sin vestuario” –

La hemorragia en el seno de su gobierno continúa, hasta el punto de que May ya ni se molesta en remplazar a quienes dimiten. Dos secretarios de Estado renunciaron el miércoles, llevando a más de 30 las renuncias desde las elecciones generales de junio de 2017.

“Incluso los miembros de su gabinete no pueden ya mirarla a los ojos”, asegura el editorialista del diario de centroizquierda The Guardian John Grace, comentando la frialdad con la que fue recibida la víspera en las bancadas conservadoras en la Cámara de los Comunes. En su opinión, el respeto que algunos tenían por su “resistencia” desapareció hace tiempo.

En opinión de Paul Breen, profesor de la universidad de Westminster, May se puso a sí misma en esta situación incómoda al comportarse como líder del partido en lugar de buscar un compromiso entre las diferentes formaciones sobre un tema tan delicado como el Brexit, que divide todavía tanto a los diputados como a la opinión pública tres años después del referéndum.

“También es culpa de David Cameron (su predecesor) y del Partido Conservador. En un tema tan controvertido, deberían haber creado un grupo compuesto de juristas, economistas, empresarios, para estudiar las diferentes opciones”, dice a la AFP.

En su lugar, May inició el 29 de marzo de 2017 el procedimiento oficial de dos años para consumar el divorcio, sin tener realmente un plan. Y desde entonces su única preocupación fue intentar canalizar a los probrexit más duros de su partido plegándose antes sus exigencias para evitar que el partido explotase, constata.

Sus reproches al Parlamento, a finales de marzo, cuando dijo ponerse del lado de los británicos “cansados” del interminable debate sobre el Brexit, acabó por hundirla, según el analista.

“Entonces perdió a todo el mundo. Como un entrenador de fútbol que perdió la confianza de su vestuario, cuando eso ocurre estás acabado”.

AFP

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